EL VIENTO DE UMANAK
El viento de Umanak
El viento que no viene de ningún sitio ni va a ningún lugar, el viento que en ocasiones sopla sobre las cabezas de algunas personas, y les deja la chispa, la genialidad, o la locura genial que les lleva a desafiar los límites establecidos, visibles o invisibles y adentrarse en lo increíble, en lo sublime. El viento, el viento de Umanak, que debería un día rugir sobre todos nosotros, y permitirnos poseer la chispa, la genial locura de vivir con dignidad.
miércoles, agosto 24, 2005
La dulce inocencia, John Milner y un corazón de Rock and Roll
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Este verano, como ya conté, me acerco al trabajo después de haber hecho un montón de kilómetros antes del amanecer.

Y el disco, el CD que tocaba revisar ayer era “Mas allá del bien y del mal” de Los Rebeldes.

Y uno se deja llevar nuevamente por su corazón de Rock’n’Roll, y a voz en grito, acompaña a la banda en sus evoluciones.

Y en eso estaba, sobre las 05:15 AM., parado en el semáforo de la entrada de un pueblecito, sin nadie a la vista, con la ventanilla bajada y el codo apoyado en ella y con las mangas cortas de la camisa arremangadas casi hasta el límite, y Carlos Segarra, el Rebelde, haciéndome los coros desde el CD:

“Podéis ponerme un uniforme,
y dejarme el cráneo como un melón…
podréis cambiar mi guitarra,
por un fusil de repetición..

Pero no, no, no…no podréis romper
mi corazón de R’n’R…"


La música sonaba a todo volumen, pero yo cantaba más fuerte aún, mi vena rocker, por suerte, siempre anda conmigo y me provoca grandes subidones cuando escucho rock del bueno.

En eso, en un momento en que bajo a la tierra, veo en el carril contrario, parado también, y con todas las ventanillas bajadas, un coche lleno de jovencitas de no más de 18 ó 20 años mirándome con una gran sonrisa.

Debería ser la primera o de las primeras salidas que hacían juntas. Se notaba por el ambiente, que se habían creado entre ellas.

Yo que soy un montón de tímido, aunque a veces no lo aparente, empiezo a enrojecer, pero la vena, la vena rocker se hace con la situación, así que bajé un poco el volumen y saludo con un guiño y el pulgar en alto.

Y se oyen las voces que me dirigían:

-¡¡Esa voz!!!-
-¡¡A operación Triunfo!!-
-¡¡Te vamos a dar un premio!!-

Y entonces, en plan John Milner, el de American Graffiti, asomo toda la cabeza por la ventanilla, y contesto:

-¡¡Si el premio eres tú, te acepto con mucho gusto!!-

Y nos entraron las risas locas.

El semáforo se puso en verde.

-Venga, nos vemos, id con cuidado-
-¡¡¡Si, papá!!!- contestaron.

Y se alejó aquel coche, y me alejé yo también, con una sonrisa.

Fue un momento alegre, aquellas chicas guapas, jóvenes y un algo de inocentes, parecían gente sana que no iban de nada, y mientras que por el retrovisor veía alejarse aquel coche, me volví a repetir en voz baja:

-Id con cuidado. Que el mundo no está rodando del todo bien precisamente-

No pude evitar pensar que lo que nos tiene preparado la vida, a veces, combina mal, es inmiscible, con el que carece de malicia, con todo aquel que conserva o conservamos un poco de inocencia no fingida.

Tras esos pensamientos, volví a lo mío.


“…pero no podréis romper…
mi corazón de R’n’R…”

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Así hablaba Kaloni, el navegante a eso de las 7:54 a. m.   31 vuelos sobre el nido del cuco
jueves, agosto 04, 2005
Tarro y Ceniza . (El Juego)
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Creí morir.

Bueno, no es que lo creyera, es que me morí de verdad.

Pero lo más doloroso fue el fugaz instante que precedió al hecho, y es que vérselo venir es incomparablemente más inhumano.
Y tiene guasa el asunto. Toda la vida hartándome de subir a lo más alto de la higuera del vecino para darme un buen atracón, y para un día que me encaramo en la rama más baja, apenas a dos metros del suelo, ¡zas! se rompe la muy jodía y al suelo de cabeza, y ala, a pasearme por el túnel ese.

Tiene lo mío igual de poca gracia que lo de Lawrence de Arabia, que con la que le cayó encima en aquellos desiertos, tuvo el hombre que matarse paseando a 30 por hora con la moto; caidita tonta, y listo, mirando pa’ Triana.
Y mira que los viejos ya lo dicen, que la caída de higuera tiene mal remiendo, refiriéndose a lo traicionera que es esa madera.

Pero en fin, resignación.

Y mi hermana, decidió por mí, claro. Y al crematorio que me llevó.

Y ahí estaba yo, en mi urna funeraria, sobre la repisa de la chimenea, haciéndome a la idea de la nueva situación.

Y fue muy pronto cuando empecé a oír una voz, y además femenina, que decía algo así como:


-¡Pero donde estoyyyyy!-
-¡Dios mío ayúdame!!-
-¡¿Será esto el purgatorioooooo?!



No si mi parte femenina tenía que aparecer ahora, no te fastidia.

Pero como tampoco tenía prisa, porque ya veis, allí en la urnita pocas posibilidades lúdicas se me ofrecían, empecé a investigar el asunto de las voces que oía en mi cabeza, si es que tenía alguna.

Para mi horror descubrí, después de árduas investigaciones y sesudas cavilaciones, que en el crematorio, con total falta de delicadeza y tacto que deberían tener estas cosas, habían mezclado mis cenizas con las de otra persona, y nos habían envasado en el mismo lote.

Y que, además, era una mujer. Y sumamente religiosa.


-Pues a saber qué les habrán dado a tus familiares, chata-

-No me llames eso, maleducado-

-Tu familia tendrá ahora mismo las hermosas cenizas de leña de olivo-

-¡¡¡Una vida de castidad y me entierran con un marraco!!!!!- ¡¡Yo no merecía esto!!!!-



Así que ya me diréis, que panorama, remezclado con otra persona por los siglos de los siglos, amén.

Y por aquellos días, mis degenerados sobrinos, muy gores, siniestros y peludos ellos, convencieron a su madre, mi hermana, muy progre ella, para que nos trasvasara a un inmenso tarro de cristal que habían contenido los deliciosos melocotones almibarados de Jalance.

No quiero ni imaginarme para qué querían la urna. No quiero, no quiero.

Pero bien, a partir de entonces tuvimos, desde detrás del cristal, una amplia panorámica de aquel comedor.
Y de los hijoputas de mis sobrinos también; haciéndonos gestos impúdicos de vez en cuando o agitando las manos mientras decían: -No vayas hacía la luz, no vayas hacía la luuuuuuuz-
Y eso mismo pensaba yo, que mis ahorros de toda una vida, gestionados por mi hermana, no fuesen hacia la luz.

Y bueno, en algo tenía que entretener el tiempo. Y uno, que en vida ha sido creyente pero no practicante, al mismo tiempo que un borde de cuidado, empecé a pergeñar ralladuras varias para irritar a mi vecina, la beata.


-Oye, que te veo el culo-

-¡¡Indecente!!

-Que sí, que sí.


-Y ¿cómo lo vas a ver, ahora que pienso? ¡¡¡Si somos polvo!!!.


-Y entre polvo y polvo…


-¡Obseso!



Y cosas por el estilo, como digo, para pasar el rato.


-Oye, que me enterado que el Papa, para sufragar el déficit del Banco Ambrosiano a firmado un contrato publicitario y en los actos públicos en vez de la Mitra Papal, va a ponerse una gorrita de Carrefour-

-¡Pagano!-

-Que dicen que los Obispos tienen muchos hijos y después los llaman sobrinos-

-¡Zascandil!

-Ya no debes considerarte muy pura, aquí retozando con un hombre…-

-¡Disoluto!-¡Dios qué cruz!-

-Pero si Dios es amor, la Biblia lo dice, ¡Hagámoslo!-

-¡Apóstata!-


O mi retorcida mente buscaba entre los recuerdos aquellas canciones “sacras”.


-Mira, para que no digas, te voy a cantar canciones bíblicas:

“La Biblia cuenta una historia,
que un Dios terrible dictoooooó
el drama de dos hermanos,

el justo y el traidoooooooor…….”

-Bueno..., eso ya está mejor-.

“Abel, mezquino y cobarde,
el siervo de su Señoooooor,
Caín que no entró en el juego,

y que se rebeloooooooooooó……”

-¡¡¡¡¡¡¡¡Basta, basta, BASTAAA, no quiero oír más!!!!!!!!!!

-Que ahora en serio, está te gustará, de Víctor Manuel.-

-¿?-

“…los mineros se hacen cruces,
y reniegan de Dios…”

-¡Sacrílego!, ¡¡¡¡Te quemarás en el Infierno!!!!

-Convendrás conmigo, querida mía, que, estricto sensu, quemarme, quemarme…lo que se dice quemarme, como que ya he tenido mi ración.



Y como dice la sabiduría popular, y dice bien, el roce hace el cariño. Y precisamente lo que estábamos era rozándonos todo el día, en el más genuino y primario sentido de la palabra.

Se soltó la mujer poco a poco y yo dejé de idear historias para hacerla enfadar y ya conversábamos de cosas más triviales, nos contábamos la vida, jugábamos a adivinanzas o comentábamos las jugadas soeces de aquellas bestias peludas que pululaban por el comedor y todo eso y me venía a la memoria aquella película en que Lee Marvin y Toshirô Mifune, enemigos encarnizados, acababan necesitándose.

Y aquí estamos, a gustito en nuestro tarro, y yo dejando de comerle el ídem a mi beata, viendo la vida ( o la muerte) pasar y así hemos, parece ser, acercado nuestras posturas.

De hecho, hoy le he comentado que esta noche, los capullos de mis sobrinos, pondrán la tele a la madrugada, para ver, sin decodificar los malas bestias, la película del Canal Plus.

Y que si quería verla conmigo; la película porno.

Y de momento no se ha negado.......





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Juego literario propuesto por bito y en el que he participado con sumo placer.
Así hablaba Kaloni, el navegante a eso de las 2:28 p. m.   17 vuelos sobre el nido del cuco
 
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